| Hoy es jueves, 20 de noviembre de 2008. | |||
| Marketing | |||
¡Gratis! Porqué lo gratuito es el futuro de los negocios página 1 de 8 |
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| A la edad de 40 años, King Gillete era un inventor frustrado, un poco anti-capitalista y un vendedor de tapones de corcho. Corría el año 1895, y a pesar de sus ideas, energía y unos padres saludables, tenía poco que mostrar sobre su trabajo. Culpaba de ello a los demonios del mercado que regían la competencia. Por cierto, el año anterior había publicado un libro, The Human Drift, el cual argumentaba que todas las industrias debían ser controladas por una sólo empresa y que esta fuera pública, y que todos los millones de estadounidenses debían vivir en una gigantesca ciudad llamada Metrópolis, cuya energía fuera suministrada por las cataratas del Niágara. Su jefe de la empresa de tapones de corcho, mientras tanto, le había dado un único consejo: inventa algo que la gente utilice y sea de usar y tirar. |
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Un día, mientras se estaba afeitando con una navaja que estaba tan usada que era imposible afilarla más, le llegó la idea. ¿Qué pasaría si la cuchilla pudiera ser hecha con un fino trozo de metal? En lugar de gastar tiempo manteniendo la cuchilla, los hombres podrían tirarla simplemente cuando estuviera desafilada. Unos años de experimentación metalúrgica después, la maquinilla de afeitar con cuchilla desechable había nacido. Pero no fue un éxito inmediato. En el primer año de ventas, 1903, Gillete vendió un total de 51 maquinillas y 168 cuchillas. Durante las siguientes 2 décadas, provó cualquier idea de marketing que se le ocurría. Puso su propia cara en los paquetes, consiguiendo 2 cosas, hacerlo legendario y lo que mucha gente pensabe, que era un personaje de ficción. Vendió millones de maquinillas al ejército a bajo precio, con la esperanza de que cuando los hombre volvieran del frente, continuaran con el hábito de usarlas. Vendió maquinillas en grandes cantidades a los bancos, de manera que estos pudieran darlas a sus clientes cuando hicieran nuevos depósitos. Las maquinillas eran atadas a cualquier producto, desde chicles hasta paquetes de café, te, especias, bombones. Los regalos de promoción ayudaron a vender los productos, pero aquella táctica ayudaba incluso más a Gillete. Dando gratis las maquinillas, que por si mismas no servían, estaba creando una demanda para sus cuchillas desechables. Unos miles de millones de cuchillas más tarde, dicho modelo de negocio es ahora el fundador de una industria entera: regala el móvil, vende los contratos mensuales; haz la video-consola barata y vende juegos caros; instala gratis excelentes máquinas de hacer café en las oficinas y vende caro el café. Página siguiente |
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| © 2008 traducido por Rafael Alcántara | fuente original: www.wired.com - © Chris Anderson | |||